martes, 28 de mayo de 2019

Rótulos de calles en Roces

   Roces está dentro de lo que sería el cinturón rural de Gijón, una de las parroquias que casi se ha unido a la ciudad.  
   Está situada en el sur del núcleo urbano siendo atravesada por las antiguas carreteras de Oviedo y de Siero. Hoy  se ha convertido en un conglomerado de urbanizaciones, poblados de viviendas para trabajadores, casas rurales con huerta y polígonos industriales. 
    Su iglesia del siglo XVIII, muy restaurada, y su antiguo parque pertenecen al Roces de Arriba y se hallan a ambos lados de la carretera Carbonera a Siero. 
    En el Roces de Abajo, junto a la salida vieja a Oviedo, está el poblado de Roces. 


LOS OFICIOS EN LOS RÓTULOS DEL POBLADO DE ROCES 







  En Roces se conserva un grupo de bloques de viviendas para trabajadores construido en los años cincuenta del siglo XX.
   Su promotora, la constructora Nuestra Señora de Covadonga, era más conocida entre sus compradores como "el banco del pobre".
Calafatear es sellar las juntas del casco de los barcos
 para impermeabilizarlos





















 

     Este poblado, similar a otros, tiene un elemento propio que me parece muy interesante, los nombres de sus calles con los rótulos de cerámica.  


Encargado de alimentar el fuego en cualquier máquina
de vapor. Tanto en fábricas como ferrocarriles o barcos



















Encargados de la obtención de la malta a partir de la
cebada u otros cereales para la cerveza o levaduras 
  





 Se refieren a oficios, algunos ya  desaparecidos, de la época industrial y manufacturera. 

    





Identifican un tiempo en que el mundo laboral se distinguía por la gran diversidad de tareas que exigían una alta especialización. 

    Afortunadamente, pese a los arreglos posteriores, se han conservado la mayoría de los rótulos. Algunos semiocultos tras tubos y bajantes. 



Hacen moldes de piezas en diferentes materiales
para su posterior producción en metal











   Los rótulos están hechos en Talavera de la Reina, en los talleres de cerámica de Ruíz de Luna.






















   Estas placas fueron encargadas, como otras muchas que se conservan por el centro de Gijón, al Taller de Ruiz de Luna. Todas llevan la firma en la parte inferior derecha.

 Roces tiene más calles para recordarnos oficios: Peones, Pintores, Decoradores, Mecánicos, Conductores, Zapateros... pero sus rótulos ya pertenecen a otra época. 


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miércoles, 1 de mayo de 2019

Un edificio sorprendente en la esquina de Jovellanos y La Merced

    Lo más sorprendente de este original y cuidado edificio es ver cómo era en realidad en el momento de su construcción. Su estilo estaba lejos de la estética actual y mucho más en línea con el modernismo catalán de la escuela de Gaudí.   
   El proyecto fue realizado por Francesc Berenguer i Mestres, un estrecho colaborador y amigo de Antoni Gaudí. Al no haber finalizado Berenguer sus estudios de arquitectura, sus obras aparecen firmadas por otros profesionales. El proyecto de este inmueble lo firma el maestro de obras catalán Josep Graner i Prat. 
Actualmente conserva la estructura original casi desprovista de ornamentación  
   En las fotografías antiguas podemos apreciar los detalles propios del estilo modernista catalán. Los muros esgrafiados (dibujos en relieve de otro color), los pináculos que rematan las líneas de miradores, los abundantes adornos y figuras en hastiales y ventanas....  
Foto anterior a 1918. Aún no se había comenzado a construir la iglesia del Sagrado Corazón. Son evidentes la profusión de formas y adornos decorativos de la primera época. A la derecha se ve el mercado de hierro que ocupaba el Parchís
   El propietario era Antonio Díaz Blanco, un piloñés emigrado a Cuba que a su regreso promueve su construcción para domicilio familiar; en esta casa permanecerán su viuda e hijos hasta 1937. Este empresario acometerá en Gijón distintos negocios. Funda Gijón Industrial, una fábrica de moldes y botellas de vidrio situada en La Calzada. También construye una harinera dentro de la misma fábrica. Todo el complejo pasará a ser Gijón Fabril en 1915, año de su muerte. 
Sobre cada línea de miradores se eleva un hastial. En el central, además de la fecha de construcción 1902, estaban las iniciales RQ de la esposa de Antonio Díaz, Rosa Quiñones.  





La crestería, forja y florituras de los huecos
se conservan desde el principio

El balcón de esquina es la pieza más vistosa. Sus formas vegetales y curvas remiten claramente al modernismo catalán     
Los altos frontones triangulares estuvieron inicial
mente ocultos tras los adornos y pináculos que descansaban sobre la cubierta de los miradores 
    El edificio de Antonio Díaz, situado en un lugar destacado de Gijón, siempre se mantuvo en buen estado de conservación. Su exterior fue variando de forma notable de una época a otra.
   En las fotos siguientes se pueden ver los hastiales con y sin adornos, y los diferentes colores según las épocas. 
Años 20. Los hastiales se
cubren con figuras. Detalle
de una foto de la Fototeca
A finales de los años 30 se habían  retirado las figuras
de la fachada pero los muros mantenían el esgrafiado.

Desconozco la autoría de la foto 
                                              
Año 1970-80. Delante, un kiosco de aluminio
 
Año 2000

Esta postal corresponde posiblemente a los años 40. La casa está en obras. 
   A comienzos del siglo XX todavía se construía el armazón de las casas con viguería de madera, Sin embargo, este edificio lleva la estructura de hierro. En el bajo comercial de Junco, con muy buen criterio, se mantienen a la vista las vigas metálicas, algún pilar de ladrillo y el techo de bovedilla. 
Interior de la tienda de Junco cuyos elementos estructurales presentan un aspecto impecable tras sus 117 años de vida

OTRAS FOTOS RELACIONADAS CON LA CASA DÍAZ O CASA BERENGUER


La foto que puse antes, completa.
Calle Jovellanos con varios edificios
que se conservan
En 1902 durante la construcción. Se ven
vigas en la azotea y una empalizada
de tablones rodeando la casa
Gijón Industrial. El solar, ocupado durante
décadas por Gijón Fabril, es en el que hoy
están Carrefour, los Yelmo y el parking.
La entrada a las antiguas oficinas aún se
conserva. Está detrás de los cines.
A la derecha la Harinera de Gijón, añadida
a la fábrica de vidrio por Antonio Díaz


     Es un edificio distinto de otros muchos notables de Gijón. No sé si por el porte de altura y esbeltez que le dan sus formas alargadas o porque disfruta de un lugar privilegiado que permite contemplarlo a distancia. 
  Ciertamente llama la atención y poca gente sabe cómo fue de especial en sus comienzos.  


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martes, 26 de marzo de 2019

Los kioscos

  Las pequeñas construcciones que tantos años en parques, plazas y esquinas nos vendieron periódicos, golosinas, tebeos, cromos... prácticamente han desaparecido. Los que siguen en estos menesteres ocupan sobre todo bajos comerciales y solo uno, en el muelle y por pocos días, se puede ver en la calle.
  Recojo en esta entrada algunos ya desaparecidos, otros cerrados o abandonados y alguno a punto de desaparecer. 

   En 1950 el arquitecto Juan Manuel del Busto realizó un proyecto para kioscos en suelo  público cuya intención era unificar su forma. Serían de ladrillo, estilo racionalista y algún elemento de barco como la proa, ventana circular, alero o visera en curva, trasera cuadrada... 

   Con este diseño se levantaron el de Los Campos, la Plazuela y Begoña. 


BEGOÑA
Kiosco de los jardines de Begoña cuando todavía estaba en uso. Foto anterior a la remodelación de 1992 que se lo llevó por delante. Un derribo innecesario 

Kiosco de Begoña en los ochenta con su frontal en forma de proa. Las revistas y tebeos se colgaban con pinzas en un cordel bajo el alero. Los escaparates laterales exponían revistas y tebeos. En el frente, en vertical, una ristra de periódicos dejaba ver los titulares. Al fondo se ven las casas de Don Lucas Villa antes de su rehabilitación, con los entresuelos y sin recrecido

LOS CAMPOS
Kiosco de Los Campos. Construido en ladrillo y con el alero en curva. Fue el que más tiempo se mantuvo en activo. Su aspecto empeora cada día. Tiene una plazoleta a su espalda y podría prestar algún servicio de turismo, hostelería, venta de plantas y flores,  prensa, servicios públicos o cualquier actividad vecinal. Seguro que tiene posibilidades 

 PLAZA DE SAN MIGUEL
Kiosco de la Plazuela. Muy bien restaurado y aprovechado con éxito  como bar-cafetería durante un corto espacio de tiempo. Es una lástima que se haya cerrado porque la ubicación es perfecta para tomar algo, leer el periódico, estar al sol o entretenerse mirando los edificios de alrededor

   En los años setenta del siglo pasado se diseña otro tipo de kiosco fabricado con placas de aluminio. De este modelo de forma hexagonal aún se conserva uno en los Jardines de la Reina a punto de cerrarse.  


  LOS JARDINES DE LA REINA
Kiosco del muelle. Creo que es el último de este estilo. Cerrará a finales de marzo por decisión de la Autoridad Portuaria que es quien gestiona la zona. Este mismo lugar  estuvo ocupado por otro de madera que desde 1922 se dedicaba a la misma actividad comercial. Un servicio al vecindario y paseantes que desaparece tras un siglo de vida   
Antiguo kiosco de los Jardines de la Reina. En esta fotografía, cuyo autor desconozco, se ve el antiguo en la misma esquina. Posiblemente sea de los años cuarenta, por la ropa de la lechera que está apoyada en el mostrador y porque aún no está la Comandancia de Marina. Me la proporcionó Nacho, el arrendatario que cierra el kiosco estos días

LOS PATOS
En Los Patos hubo otros dos kioscos de aluminio hasta la recuperación de las pérgolas en 1992. Uno para venta de prensa y otro como estanco. Otros dos similares había en los Jardines de Juan Alvargonzález, frente al ambulatorio de la Puerta de la Villa. De aluminio también se mantuvo varios años el Kiosco de Luz, frente a la plaza de toros

SOMIÓ 
En el cruce de la Carretera del Infanzón con la calle Dionisio Cifuentes se encuentra esta construcción conocida por algunos mayores como fielato y por otros como kiosco. Se levantó en los cincuenta del siglo XX para estación sanitaria (fielato) de control de las mercancías que entraban en la ciudad 
Se mantiene en buen estado de conservación gracias a su uso constante. Después de fielato se convirtió en tienda donde se despachaban comestibles, prensa, helados y artículos varios 
    Pienso que no hay razón para que los kioscos desaparezcan. Al ocupar suelo público y estar bajo concesión municipal se pueden mantener como un elemento más del mobiliario urbano. Fueron  el   más  pequeño  comercio de cercanía y punto de encuentro, y pueden seguir siéndolo. No hay más que salir de Gijón para ver cómo se reutilizan en otros lugares. Muchos mantienen su función tradicional de venta de prensa y revistas, otros son puestos de flores y plantas o de hostelería, oficina de información local y turística, etc. Habría que darles un destino porque estas pequeñas construcciones cuando están bien conservadas embellecen y dan vida a las calles. Es una pena que se pierdan. 

Actualización de 28 de marzo: Un enlace propuesto en un comentario al blog nos remite a un recomendable artículo sobre el preciosos kiosco de la plaza del Seis de Agosto que regentaba Pachín de Melás.

             https://www.diariodelaire.com/2016/03/el-quiosco-de-pachin-de-melas.html 



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martes, 12 de marzo de 2019

El Môderne. Un edificio de lujo para un hotel de lujo.

  La apertura del hotel El Môderne en la calle Marqués de San Esteban 27 ha sido recibida con alivio por quienes vemos cómo día a día se deteriora parte de nuestra arquitectura más notable. 
   El aprovechamiento de este inmueble como hotel ha puesto a salvo uno de los edificios más representativos y sacado a la luz con su cuidadosa limpieza exterior lo sobresaliente de su estructura. 

   EL EDIFICIO. El proyecto de 1931 del arquitecto Manuel del Busto fue encargado por el industrial Bernardo Madiedo Valdés. Constituye una de sus últimas obras de estilo Art Decò y es de gran originalidad.   
   Su orientación a tres calles, Almacenes, Marqués de San Esteban y Pedro Duro le otorga un lugar privilegiado para poder admirar sus fachadas. 
  Las siguientes fotografías muestran el edificio en distintos momentos de sus casi 90 años. 
Hotel El Môderne. Edificio de Busto tras la rehabilitación. Foto de 2019


Edificio original. Años 30 del siglo XX
En fase de rehabilitación. Foto de 2018

Cuando todavía estaba dedicado a viviendas. Foto de 2015
   LA REHABILITACIÓN. En un tiempo ajustado se llevó a cabo el tratamiento de las fachadas, el cambios de ventanas por otras exactas a las originales, la reforma interior que transformó viviendas, oficinas y locales comerciales en dependencias hoteleras y la consolidación de todos los elementos protegidos tanto interiores como exteriores. 
   La impecable restauración se la debemos a la empresa constructora y promotora Los Campos que ha devuelto el atractivo y belleza a un edificio singular.  
En el último tramo de su alzado se ven los torreones almenados, cabezas olmecas, figuras, dibujos geométricos y vegetales, líneas en zigzag..... Año 2019
Antigua ventana en 2010
Torreones de esquina en 2010


Esquina a calle Almacenes en la que se aprecia la conservación de la forja de los balcones  
Las ventanas y el antiguo portal en zigzag, la decoración de la antigua planta de oficinas, el muro de la planta baja con cubierta con placa de mármol..... todo reclama atención 


   EL INTERIOR. El hueco central de la escalera, con una pared en curva iluminada por ventanas de cristales emplomados, así como el portal y el vestíbulo de entrada eran elementos protegidos. Se han respetado íntegramente y se han restaurado puertas, escaleras, ventanas, etc.
Este tramo de escalera, original de la casa, discurre en curva. La puerta pertenecía a un antiguo ascensor. Losas de mármol forman el alto zócalo
Esta foto de tan mala calidad, permite ver entre las piezas de mármol las vidrieras laterales. Tras la puerta cortaviento se ve el arco de paso a la escalera  
  

ALGUNAS HABITACIONES. El distintivo del hotel es el negro, blanco y gris, Su decoración minimalista dispone de muebles y elementos muy funcionales. El interior ofrece confort con un aspecto acogedor y de buen gusto. Las terrazas con vista a los torreones resultan impactantes y, desde luego, es una experiencia única dormir en una habitación redonda. Sin duda, resulta un hotel con encanto. 
Añado algunas fotos mías y remito a la web de El Môderne que presenta otras muchas.





















  Las suites con sala privada ubicadas en los torreones disponen de acceso a una terraza. Hay habitaciones como pequeños apartamentos.




   OTROS DETALLES DEL EDIFICIO. Hay tantos adornos interesantes en esta excelente obra de Manuel del Busto que añado algunos puntos que merecen atención.  
    









 


   Para saber más sobre esta construcción puedes hacer clic en este enlace a una entrada anterior referida al mismo edificio. 

  Agradezco a la directora del Hotel, Élida Suárez, su amabilidad al acceder a mi petición de visitar el hotel así como a Elías el haberme acompañado por distintas dependencias. 



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