jueves, 27 de junio de 2019

El viejo alumbrado público

   Esta entrada del blog es apta para quienes curiosean y les llama la atención cómo funcionaban los suministros públicos en épocas pasadas. 
  En un repaso superficial por edificios y mobiliario urbano no detectaremos apenas vestigios de los sistema de iluminación de hace 100 ó 150 años. Sin embargo, diseminadas por nuestras calles, permanecen señales que evidencian antiguas instalaciones. Entre ellas, los viejos elementos del alumbrado público y del teléfono.

LAS FAROLAS

   Entre los innumerables modelos de farolas que han poblado nuestras calles todavía podemos encontrar algunas cuyas columnas cuentan con más de 100 años. 
     En el Muelle, los Jardines de la Reina o en el Naútico.... sólo hay que mirar su base para identificar la fábrica y la fundición en que se hicieron y poder calcular su edad.  
Una de las piezas del mobiliario urbano
más elegantes del siglo pasado que hoy

vemos en Somió, frente a San Julián  
Estas farolas fueron diseñadas
en 1900 por Mariano Medarde
como adorno de la calle Corrida

Base de la fundición  Juliana
Gijonesa S.A. en el Muelle. 
Principios del siglo XX  

Farola de los años 40 de la fundición de la 
Fábrica de Armas de Oviedo. Hoy las 
conocemos como estilo Gijón. 
Jardines de la Reina   




                                                   
  









Base de la fundición de la fábrica Laviada que
está en el Muelle.A la derecha, una farola actual
estilo Gijón, de Fundiciones Infiesta. El Nautico

    En las fachadas hay muchos elementos que pertenecieron al alumbrado público, como los anclajes para las farolas de aplique y sujeciones de cables. 

Hay dos piezas en la casa de la
calle Trinidad 4
Esta pieza y un rosetón se ven en la
esquina de Menéndez Valdés y C. Velasco


A la izquierda un enganche
 de aplique en la Telefónica
 de la plaza del Carmen.
A la derecha otro similar
en la casa de esquina entre 

la Plazuela y la calle Uría








                                                                       


LOS ROSETONES

    Si vamos observando las paredes de las casas antiguas, es probable que encontremos bastantes de ellos. Tienen un gancho para sujetar el cable que atravesaba la calle y de cuyo centro colgaba la luminaria. Algunos pares de rosetones aún los encontramos frente a frente. Las siguientes fotos de Constantino Suárez muestran series de estas lámparas. 
En el centro de la calle Instituto se ven las luces colgadas. Muchos de sus enganches se conservan todavía en las fachadas  
Luces centrales de la calle Jovellanos 

Anclaje de rosetón en
Menéndez Valdés 

esquina C. Velasco,
muy bien conservado

Calle San Bernardo 53


Calle Libertad, fachada
 posterior de Banesto, hoy
Mango. Mantenido tras
la rehabilitación 

Calle de Moros. El rosetón
está situado a la
derecha del mirador del
primer piso.
Es un edificio peculiar ya que 

tiene dos recrecidos
sobre el edificio original de dos plantas.


En la calle Cabrales 90.
Una casa de 1930
que en la rehabilitación
conservó el rosetón 

En Costanilla de la Fuente
Vieja, junto al balcón del
2º piso, hay uno pintado
que parece un adorno 






En esta casa, frente al Parchís,en la medianera de la izquierda hay un
rosetón y un anclaje. Aquí hay que aprovechar para ver los adornos que rematan 

los balcones y el portal, así como los forjados y la reja de la calle 




    Entre los rosetones que se encuentran a ambos lados de la calle podemos ver uno en el lateral de la iglesia del Sagrado Corazón y el otro entre los dos edificios de enfrente. 


OTRAS CASAS Y OTROS ROSETONES


Buscar más rosetones es una buena excusa para fijarse en otros edificios interesantes.  

Carretera de La Costa 101, a la altura de Los Campos

Se ve muy bien en el
centro de la casa 

Calle Moros 13. A la derecha se conserva un anclaje. En el bajo de esta casa del
arquitecto Manuel del Busto de 1911, estuvo la tienda de máquinas de coser
SINGER. Hoy es un café que merece la pena conocer 

San Bernardo 59. Un rosetón junto al guardavecino derecho del primer piso.
Es un edificio del arquitecto Mariano Marín Magallón de 1903


ALGUNOS RESTOS DE INSTALACIONES
Aislante en la calle Cabrales


Aislante de porcelana que se 
ve a menudo en las casas
antiguas. Calle Moros


















Aislante de porcelana, quizás el único,
en un edificio de principios del siglo XX
Aislante de vidrio




Los postes de madera todavía se
encuentran en la zona rural. Este
es de Cenero

Foto de los 70 en la que se ve uno de los
brazos distribuidores, ya desaparecido,
con aislantes de porcelana 






























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Vuestras opiniones, observaciones, sugerencias.... siempre son bienvenidas. 

8 comentarios:

  1. ¡Estupendo reportaje!. Farolas y rosetones de fundición,aislantes cerámicos, y sobre todo mucho trabajo de investigación,aplicación y cariño por todo lo que se refiere al patrimonio arquitectónico de Gijón. ¡Muchas gracias, Pepa!.

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  2. Gracias a tí Pepe, por tus comentarios en el blog. Además, ya sabes que me lo paso muy bien con la fotografía y con el rastreo por las calles. ¡¡
    Feliz verano y un abrazo!!

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  3. Vaya trabajo tan bueno que has hecho!. Muy documentado. Muy interesante. Nunca había caído en esos detalles

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    1. Me alegro que te guste la entrada. Es que, aunque conozcamos nuestra ciudad, ir mirando hacia arriba por la calle permite descubrir muchas cosas. Un saludo, Ana

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  4. He descubierto no hace mucho tu blog, y me has enseñado a ver de forma diferente y apasionante mi ciudad. Muy agradecida

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  5. Me alegro María. Gracias a tí por el comentario. Pararse a mirar detenidamente lo que nos rodea casi siempre tiene premio. A mí me gusta hacerlo y la verdad es que me entretiene mucho. Feliz verano!!

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  6. ¡Esto ya se sale de lo normal...!, es decir: este blog es extraordinario, o mejor dicho, su autora. Gracias miles. El otro día choqué con un señor por tu culpa... lo normal es que la gente ahora choque con uno por culpa del móvil... yo lo hice por tus rosetones ¡me encantó!. Un fuerte abrazo y salud infinita para seguir sorprendiéndonos.

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  7. Jajaja!!! No eres la única que choca por las calles por ir mirando hacia arriba. Yo algún día caeré porque ya se convirtió en un vicio. Pero está visto que el rastreo urbano, aunque entretenido, tiene algún riesgo. Un abrazo y feliz verano, Belén.

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