sábado, 1 de septiembre de 2018

Comercio tradicional de Gijón

   La tienda tradicional y en especial la que se dedica a un ramo determinado: ferretería, mercería, droguería, floristería, carpintería, tapicería, farmacia .... está entre mis lugares favoritos.
   El cierre de Almacenes Tritón, en la calle Menéndez Valdés 7, me impuso cierto apremio para recoger en el blog fotos del comercio tradicional que aún se conserva en Gijón y de aquel que, una vez desaparecido, dejó su rastro en edificios y locales.    
Triton. Tienda de tejidos y también durante años de confección situada donde se unen las calles Menéndez Valdés y Cabrales. Lleva abierta desde 1940 y ocupa el bajo comercial de un interesante  edificio decorado con esgrafiados  
   
El negocio fue fundado por Lorenzo Díez y se ha mantenido en las expertas manos de su hijo y nietos hasta su cierre. 
   Tres generaciones de la misma familia durante sus 78 años de existencia. 
Las fotos hechas recientemente no hacen justicia a sus siempre repletas estanterías con enorme variedad de géneros, telas y paños 
      Siempre se distinguió el personal de Tritón por su amabilidad con la clientela y por lo cuidada que tenían la tienda. Su despedida y el aspecto impecable del local, una vez que cerraron, es clara muestra de ello. 



     



















  
  
   
   La floristería Casa Múgica, en San Antonio 20, es una tienda en la que hay que entrar. Lleva establecida en Gijón desde 1894.  Los Múgica,  una  saga  de  jardineros  llegados a Asturias en el siglo  XIX,  dejaron  su  impronta  en  muchos  de  los  jardines  privados  de Asturias.  
  Esta original tienda fue diseñada por uno de los grandes arquitectos locales, Miguel García de la Cruz (Gota de Leche, Casa Paquet, Edificio Siemens, Instituto 16...), emparentado con la familia Múgica. 
Su precioso interior recuerda un jardín con fuente y pérgola
   Sobre la trayectoria como jardineros y paisajistas de los Múgica hay una reseña muy interesante de Rodrigo Álvarez Brecht en su libro "Jardines privados de Gijón". Un libro muy bien documentado con el que se disfruta leyendo. 
    Se puede visitar su página web para conocer toda la oferta de productos y servicios que ofrece.   
Una de las columnas que soportan la viga
semicircular que recuerda un cenador
Sobre la fuente las letras de Casa Múgica

    La Imprenta La Versal estuvo en la calle La Merced 33 hasta su derribo a principios de 2017. El padre de Constantino Lorenzo, fallecido hace menos de un año, fue su fundador.  
   La marca "Imprenta La Versal" se puede ver en toda clase de anuncios, calendarios,  publicaciones, entradas, folletos, carteles... 
    Las fotos del taller están hechas  en sus últimos momentos. Durante el traslado. 
Antigua imprenta frente al
Colegio Jovellanos
Mueble de imprenta en el desmontaje 


Un mueble de la imprenta.
Según dijeron, el más antiguo


Mueble de piezas tipográficas



 Curtidos Carrasco en Marqués de Casa Valdés 6. Una tienda única que conserva el mostrador desde hace 50 años y en la que al entrar hay que mirarlo todo. Lleva en Gijón desde 1956. Es un almacén de curtidos, herrajes y herramienta donde se puede encontrar cualquier pieza relacionada con el cuero, la piel o la badana. Dejo el enlace a la web de Curtidos Carrasco porque merece la pena echarle un vistazo. 
El local con un altillo, multitud de cajoncitos y el mostrador original. Una tienda como las de antes
Interior con toda clase de
pieles y curtidos. Derecha,
un detalle del escaparate


   En el local de la calle Munuza 1 que hace esquina con La Merced estuvo la Droguería Cantábrica, cuyas instalaciones y almacenes se encontraban en la Carretera de la Costa, al final de Begoña. Un lugar que se identifica por el pequeño jardín triangular donde la calle Hermanos Felgueroso se bifurca para entrar en San Bernardo. 

   Además del curioso espacio interior de la tienda con altísimas estanterías, altillo, escalera y columnas de hierro que forman parte de la estructura del edificio de finales del siglo XIX, hay que mirar bien el exterior.
Bajo los adornados arcos de piedra se conservan los cristales anunciando sus especialidades de la época en que era Droguería Cantábrica. También fue ocupada por la Perfumería Asturiana    
En los cristales se puede leer CEPILLERÍA,
PERFUMERÍA Y PINTURAS 























El mobiliario con cajones, anaqueles, armarios, estantes rodeando la columna, altillo y barandilla nos remite a un tipo de comercio histórico 
   
  En el número 3 de la misma calle Munuza está la Droguería Asturiana. Un establecimiento en el que se puede encontrar desde pinturas y útiles de limpieza , hasta los productos químicos que sólo hay en las droguerías como ácido bórico, parafina, agua fuerte, sosa caústica ..... 
La Droguería Asturiana la funda en 1934 Manuel Peláez


Dice su dueño Alfonso Peláez, nieto del fundador, que los pesos y básculas son los pesos pesados de su tienda; unas reliquias que destacan entre mil curiosidades repartidas por el local y que solo es posible encontrarlas aquí.  


     
     La Farmacia Prendes Escalera, antes Escalera, de la calle San Bernardo 25 reprodujo después de la demolición del edificio, el exterior y parte del  interior  de la farmacia. Es uno de los ejemplos de Gijón en que se decidió mantener el aspecto original del local.  

   Su exterior es prácticamente igual al de 1934. También en el interior se han reproducido las estanterías, cajones, marcos y puerta originales. El mostrador, el cuadro del fundador y el antiguo letrero de la Botica recuerdan la farmacia antigua con el laboratorio anexo donde se elaboraban las fórmulas magistrales.
   En el escaparate ofrece una interesante muestra del antiguo laboratorio.  
Fachada a San Bernardo. La calle Emilio Villa, donde daba el laboratorio, tiene hoy varias cerámicas alusivas a la profesión de boticario
 
















  Derecha. Estantes y cajones, copia de los antiguos.    Arriba. Detalle de la exposición de útiles de laboratorio.                                                                      

  En el cuadro de la derecha aparecen los croquis de la farmacia en 1873, año de su fundación y en 1934, año de la muerte de su fundador Joaquín Escalera Blanco.  



                                            
Cuadros de cerámica donde estuvo el laboratorio de la calle Emilio Villa -un médico que tuvo su consulta sobre otra tienda tradicional, La Puerta del Sol-
    La Perfumería Vigil en la Plazuela, esquina con la calle Menéndez Valdés, cerró en 2014. Un par de años después se instaló el Estanco de la Plazuela San Miguel, expendeduría de tabaco que vende además artículos de regalo.     
  Tuvieron la magnífica y también costosa idea de mantener el mobiliario de madera original. El resultado ha merecido la pena. Es una tienda con personalidad.   
Hay que fijarse en las estanterías, cajones, puerta, montantes de los escaparates y, sobre todo, en el mostrador curvo acristalado  

    Hasta aquí los ocho primeros comercios tradicionales. Habrá que darse prisa antes de que cierre otro de los antiguos. En el centro ya no se ven ferreterías o carpinterías.... Todo  cambia rápido.   


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lunes, 13 de agosto de 2018

Trinidad 4. La casa de Las Cortes

    Siempre la conocí como la casa del bar Las Cortes. Para otros era la de la Academia Oxford o la del club de empresa de Tabacalera. Pero para quienes apreciamos nuestras calles, es un rincón con encanto que, pese a estar en la Plaza del Marqués, pasa inadvertido desde hace décadas tras la torre vecina. 
    El anuncio que sobre una próxima intervención cuelga de la fachada hace días, aconseja dedicarle un tiempo de contemplación. Es posible que durante la rehabilitación cambie algo de su remate de balaustrada, verja y copones. 
Fachada a la Plaza del Marqués. Un frente en el que se aprecia claramente que el cuerpo central y las esquinas son las originales y los miradores son posteriores
   El edificio tiene tres fachadas. La frontal mira a la Plaza del Marqués, otra lateral más vistosa y con la entrada a las viviendas mira a la calle Trinidad y una tercera discreta y sin ornamentación al Callejón Veintisiete de Diciembre. Nombre este último que conmemora la fecha de aprobación de la traída de agua a la ciudad desde el manantial de Llantones.
Fachada a la calle Trinidad. El ladrillo visto en la construcción es un rasgo innovador. 
Sus diferencias decorativas hacen pensar en casas colindantes lo que desmiente un trazado interior organizado como vivienda habitual. 

     El propietario Demetrio Fernández Castrillón, empresario maderero de gran importancia en la industrialización gijonesa desde 1870, solicita la licencia de construcción en 1900 para este inmueble con proyecto del Maestro de Obras Benigno Rodríguez. 

  De la empresa de Fernández Castrillón, sita en el Natahoyo, cuya madera  manufacturada era la base de la construcción, embalajes y tonelería, tendidos eléctricos, ferroviarios y telefónicos y un sinfín de utensilios y herramientas de uso cotidiano, se conserva para el recuerdo la gran chimenea de su horno frente a la playa de Poniente. 





  En su diseño vemos parapetos superiores de filigrana, molduras, curiosas piezas metálicas del alumbrado público, copones, adornos vegetales y geométricos, recercos de ventanas, pilastras, repisas... todo un repertorio para mirar con detenimiento. 

Aplique de alumbrado público

 

Se conservan seis copones
adornando el frente


    Fue un edificio muy popular en la zona. En el bajo estuvo durante años una frutería. Pasó más tarde a ser el bar Las Cortes que permaneció abierto hasta bien entrados los años ochenta del pasado siglo.  
   Sus viviendas tuvieron además otros usos. En el primero tuvo su sede el grupo de empresa de Tabacalera, un local social para reuniones, ocio, compras en cooperativa al estilo economato, etc. Su cartel en el balcón me lo recordaba hace días un sucesor de la Confitería La Marina situada enfrente. 
    También fue sede de la Oxford Academy un tiempo.



Aunque lleva décadas cerrado, ahí sigue su
toldo y su nombre
Preciosa puerta de cuarterones,
montante de forja y aldaba  de león 
En varias ventanas aún resisten los cristales 
con sus dibujos al ácido  
Los timbres de antes, otra pieza casi desaparecida  
Foto de Constantino Suárez. Prueba ciclista en 1926.
Al fondo algo difuminado el edificio de Trinidad 8 (hoy es el nº4)   

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