jueves, 24 de mayo de 2018

El guardavecino, una reja de separación

  Un guardavecino es la reja que separa espacios en los balcones o terrazas colindantes.  
  Este término tan gráfico que vi en un artículo de Héctor Blanco dejó aclarado para siempre la extraña ubicación de una reja en una medianera de la calle Marqués de Casa Valdés. Situada entre dos edificios, antiguo y moderno, no tiene relación aparente con ninguno.  
Calle Marqués de Casa Valdés. A la izquierda había una casa cuyo remate de balaustrada con figuras asomadas se cerraba con la reja 

Después de su derribo se mantuvo
rehabilitado el guardavecino
Calle Marqués de Casa Valdés 45, sede
del Real Sporting  
  Excepto este ejemplo no vi ninguno más entre edificios. Sin embargo nuestras calles están pobladas de otros muchos forjados con variedad de diseños que delimitan, dentro de los balcones, el espacio de cada cual.  
   La serie siguiente es el resultado de la tarea de reconocimiento llevada a cabo por Javier García, otro aficionado al rastreo urbano, que a golpe de móvil fue comunicando su localización.  
   Es interesante observar cómo, en ocasiones, coinciden con el diseño del balcón.    
Plaza Mayor

Calle Instituto


















Calle Corrida. Casa de la Farmacia Castillo
Casa Natal de Jovellanos
con una aldaba en la pared 

para completar la división


Calle Asturias esquina a
Libertad
Calle Casimiro Velasco
Calle San Antonio. Casa en la que estuvo la librería Sanchís
Calle Asturias
Calle Diecisiete de Agosto
Calle Covadonga
Calle Julio Somoza. Casa que también da a San Bernardo y Rectoría
Calle Instituto
Calle Corrida
Calle San Bernardo frente al Parchís. Un arco con puntas de flecha que se repite

Calle San Bernardo frente al Albéniz
Calle Marqués de San Esteban. A la derecha se completa el cierre con una cancela

Calle Corrida. Tras la columna hay un
cierre de barrotes 
Calle Corrida. El antiguo cine Robledo
tiene un reciente guardavecino 


Aunque los guardavecinos eran inicialmente trabajos de forja también hay variedad de muretes que hacen de frontera en los grandes balcones. 
Calle Rodríguez Sampedro, frente a Poniente
Calle Asturias, edificio de la Confitería La Fe
Calle Menéndez Valdés
   El término guardavecino o guardavecinos se utiliza, según la RAE, en Cuba donde este elemento arquitectónico tiene una presencia casi obligada como separación entre las casas. Sus complicados diseños repletos de púas, puntas de lanza, agujas.... les dan un aspecto defensivo que tiene poco que ver con el carácter ornamental de todos los anteriores. 

Un guardavecinos en Habana Vieja. Revista digital CUBAHORA





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martes, 17 de abril de 2018

De Fábrica de Velas La Luz Asturiana a parque urbano

   Entre la Carretera Vizcaína y la Avenida de Portugal se abrió hace casi cinco años una calle peatonal. El reciente paseo ajardinado es el resultado de la demolición de uno de los pocos espacios industriales que se conservaba en el centro, la fábrica de velas y bujías La Luz Asturiana.  
   El derribo de lo que últimamente fue una cochera de camiones dejó al descubierto varios muros de distinta fisonomía y cuyo origen está en dicha fábrica. 
Como sobre gustos no hay nada escrito, a mí me gustaban las medianeras con el testimonio evidente de su pasado industrial 
   Todo el solar que hoy ocupa un impecable bloque de viviendas y este pequeño parque fue desde principios del siglo XX una fábrica de velas de cera y bujías esteáricas. La Luz Asturiana se había creado hacia 1890 en la calle Garcilaso de la Vega número 4, en la zona de crecimiento urbano del ensanche del Arenal. Las velas, bujías, cirios, y hachones eran productos de consumo habitual. La corriente eléctrica era un bien escaso, costoso y con un suministro todavía muy poco estable.
La piedra fue durante siglos el material indispensable en la construcción 
    El nuevo emplazamiento era un sector con una gran superficie industrial. La Avenida de Portugal, inicialmente Gran Vía al Musel, y la Carretera Vizcaína con un trazado recto que se dirigía al ferrocarril de Langreo ofrecían buena comunicación al exterior.  
   La fábrica funcionó hasta los años sesenta. En ese tiempo todavía elaboraba velas, bujías y betunes.
Sobre los muros se ven las viseras de la gasolinera de la Avenida de Portugal. Al fondo el parque Teodoro Cuesta (frente al periódico El Comercio). Un pasillo que une el barrio de Laviada con Poniente
   Una vez cerrada, los tendejones y naves se utilizaron como garaje para coches, camiones y autobuses y también como talleres de reparación. 
Antigua pared de la fábrica. Detrás se ve la gasolinera


Núcleo de viviendas que ocupa parte del solar y cuya altura nunca debería haberse sobrepasado en Gijón. A la derecha la Carretera Vizcaína y a la izquierda la Avenida de Portugal
   Para el tratamiento de las medianeras que mantenían sus rasgos industriales se convocó un concurso de ideas. Hace días que el proyecto ganador en 2014 de la arquitecta Andrea Álvarez, Mar de metal, se ha puesto en marcha. 
   La demora en su ejecución ha permitido durante cuatro años a quienes tenemos afición por el rastreo urbano, a pasear, mirar, imaginar y disfrutar de este fragmento de historia. 
  Seguro que el resultado del proyecto embellecerá las medianeras. No obstante, bajo la pintura, quedó oculta para siempre la imagen de la vieja fábrica de velas.
Revestimiento en colores de la pared  que se cubrirá próximamente con lamas de acero

   La serie de fotografías que vienen a continuación ilustran y complementan los escasos datos que aparecen sobre la Fábrica de Velas La Luz Asturiana. 
   Los anuncios, etiquetas, membretes y la interesante muestra de velas y bujías son propiedad de Gonzalo Viñuela, que las conservó una vez cerrada la fábrica y ha tenido la atención de facilitármelos.





















Entre las inscripciones "Bujías cien por cien estearina en paquetes...."
Todas las velas proceden de la Fábrica de Velas La Luz Asturiana como aparece grabado en muchas de ellas. 


Membrete utilizado en 1950
La Carretera Vizcaína vista desde la desaparecida Fábrica La Luz Asturiana. Un trazado recto que atraviesa la antigua autopista por la plaza General del Riego, sigue un sendero que cruza en diagonal El Solarón, la calle Joaquín Alonso Bonet (antes Comercio) y el primer tramo de Marqués de San Esteban. Al fondo se ven las palmeras de los Jardines de la Reina. Una vía interrumpida durante 150 años por el ferrocarril de Langreo

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miércoles, 28 de marzo de 2018

La Quinta del Duque. La Pecuaria.

   El gran arco de ladrillo en la avenida de la Pecuaria, junto a la antigua granja de la Universidad Laboral (hoy UNED), era la entrada a la finca del II Duque de Riansares y de Tarancón, Fernando María Muñoz y Borbón, hermanastro de Isabel II. 
  Aunque en Somió era conocida como la Quinta del Duque o Montealegre, terminó siendo la Pecuaria al haberse convertido durante casi setenta años en Estación Pecuaria Regional.
A los lados del arco de ladrillo arrancarían los muros de piedra, hoy interrumpidos. El arco de medio punto decorado con un sencillo recerco y reforzado por contrafuertes laterales está coronado por un castillete almenado, adornado de huecos, rombos y un escudo
   Para reconocer la propiedad hay que seguir el muro de piedra existente. Desde los tramos más cercanos al otro lado de la rotonda hasta su continuación junto al  paredón por el Camino de los Claveles (a la derecha) o por el Camino de las Gardenias ( a la izquierda). 
Camino de las Gardenias. Un trozo del muro cortado a la izquierda y su continuación a la derecha
Camino de los Claveles
   La finca llamada Montealegre fue adquirida alrededor de 1882 por Fernando María Muñoz y Borbón, hijo de Mª Cristina de Borbón Dos Sicilias (cuarta esposa del rey Fernando VII y madre de la reina Isabel II) y su nuevo esposo Agustín Fernando Muñoz y Sánchez.
   Fernando María Muñoz y Borbón contrajo matrimonio con la asturiana Eladia Bernaldo de Quirós y González Cienfuegos y vivieron en Montealegre hasta su muerte en 1910.

Escudo de ocho fajas en
el 
exterior de la finca con
la figura central 
deteriorada


Escudo de armas de los Muñoz. Interior de la finca
   Aquí se hospedaron durante sus visitas la reina gobernadora, Mª Cristina de Borbón, y su marido. Esta ambiciosa pareja tenía intereses en la industria, el carbón, el ferrocarril, las fábricas... y en todo lo que reportaba riqueza. Y es que en aquellos años Asturias disfrutaba de un gran desarrollo económico. 
La casa palacio rodeada de árboles, un cenador y huertas en la época en que ya era la Pecuaria. En el ángulo inferior derecho se ve el Camino de los Claveles
   En Montealegre levantó el duque una casa palacio de tres plantas, con oratorio, cochera y cuadras y dedicó la mayor parte a cultivo agrícola y arbolado. Mantuvo jardines, establos y huertas en casi toda su superficie. Cuenta Manuel Cima García, perfecto conocedor del lugar y director de la Pecuaria, que medía cerca de 114.000 metros cuadrados, equivalentes a unos  90 días de bueyes (*).
(*) Día de bueyes es el terreno que puede arar una pareja de bueyes en un día. Es una medida de tipo rural que aún, cada vez menos, se emplea en Asturias.
Tras la mancha de árboles está la casa palacio empleada como oficinas, laboratorios y centro de reproducción animal. En semicírculo hay establos y cuadras y delante hay una extensión libre para la suelta de animales. En el medio una hilera de tilos señala una de las entradas a la finca. La otra mitad son campos para forraje
   La finca la compró en 1933 el Ayuntamiento de Gijón a los herederos para instalar una estación agropecuaria. Durante la Guerra Civil se utilizó como cuartel de un regimiento de infantería lo que provocó, debido al frío, la tala de parte de su arbolado.
Dentro del perímetro rojo de la finca hay boxes, establos, pastos, huertas y otras dependencias de la Pecuaria. Fuera, en el ángulo inferior derecho, los edificios de la granja de la Universidad Laboral; en el superior derecho, la parte posterior de la Laboral y el cementerio de Somió; en el centro izquierdo, la residencia de ancianos de Sta. Teresa Jornet. El vértice rojo junto al campo de beisbol es el arco de entrada

El Castillín. Antiguo cenador transformado 
en depósito de agua. Foto de 2014

   Finalizada la guerra se puso en marcha la Estación Pecuaria Regional reutilizando las construcciones existentes. Hasta 1970 tuvo lugar su desarrollo, dentro del que estaba el fomento de la ganadería (vacas, bueyes, mulas, caballos, además de la producción porcina y avícola). También mantuvo la explotación de huertas, pastos y forraje.
 Se trabaja posteriormente con las nuevas técnicas de inseminación artificial hasta que centra su actividad en la selección ganadera y la investigación en materia de reproducción de las especies vacunas de más importancia en la región.   
En las fotos de 2014, tras
el derribo de los edificios 
de la Pecuaria, se 
ven entre la maleza un 
puente bajo el Castillín
y una escalera.


En 2018 después de una 
importante limpieza se
ve completamente 
la barandilla de ladrillo  
    

   Entre los elementos de la antigua quinta que se conservan están el depósito, el puente, una panera, unos cuantos árboles centenarios, la hilera de tilos, las barandillas de ladrillo que rodeaban la casa y una parte considerable del muro de piedra. 
Desde el Camino de las Gardenias se ve la panera, la barandilla y el depósito. 
Hileras de tilos en la entrada opuesta al
arco de ladrillo. A la izquierda la residencia 

de mayores. Foto de 2018
Hileras de tilos con un edificio
de la Pecuaria en pie. Año 2014


Entrada a la Pecuaria en el Camino de Los Claveles. 

   Desde 1990 a 2005  se dedica, sobre todo, a la investigación y mejora de la reproducción y selección ganadera.


  En 2007 se traslada la Pecuaria a las  parroquias de Deva y Cenero. La finca de Somió se cierra. 

   Hoy, demolidos los establos, cuadras y dependencias, esta extensa propiedad ha retornado al Ayuntamiento. Aun se desconoce su destino.

   El libro de Manuel Cima García, director de la Pecuaria durante casi 25 años, La Estación Pecuaria de Asturias (Somió, Gijón) 1933-2005 que utilicé para hacer esta entrada, es una publicación muy recomendable y entretenida además de fácil lectura. Da fe del excelente funcionamiento y organización de la Pecuaria y de sus notables rendimientos. Un texto con abundancia de fotografías y datos

   Cuenta algún hecho curioso como el de las dificultades para la cría caballar que estaba reservada al Arma de Caballería del Ejército desde 1864. Y cómo posteriormente, a pesar de haberse derogado la normativa, dicha cría se mantuvo bajo la supervisión militar siendo un constante foco de conflictos. 

   Quienes visitamos la Pecuaria en los años 70 y 80, cuando todavía se podía entrar a dar un paseo, recordamos los inmensos sementales y poderosos ejemplares de vacas con los que contaba. 

Arco de la Pecuaria o de la Quinta del Duque. Detrás la Universidad Laboral
El arco de Jove
Otro hecho curioso es la existencia en Jove de un arco exactamente igual al de la Quinta del Duque.                                                                                                                                                                             

  Se encuentra en la parte elevada de la parroquia. 
  Es la entrada a la finca conocida como Atalaya que desde hace años está ocupada por una residencia geriátrica. 

  La casa conserva algún rasgo original, aunque está bastante reformada. Frente a ella hay un pequeño jardín.

  El buen estado del arco hace pensar que podría ser una réplica más reciente. Sin embargo, hace años que Pedro Hurlé Manso describió los escudos de esta finca de Jove. 
  Ignoro si se retiraron del arco o si están en el interior de la casa.  



   
   Un post semejante a éste lo publiqué en el blog hace más de un año. Un buen día desapareció. Así que antes de que la Quinta del Duque o la Pecuaria, como se prefiera, quede sepultaba bajo una nueva urbanización, lo he reescrito. Quizás alguna persona curiosa quiera echar una ojeada al lugar que tanta historia de Gijón  concentró dentro de sus muros de piedra. 


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