lunes, 17 de abril de 2017

Ezcurdia 16. Juan Miguel de la Guardia

   Juan Miguel de la Guardia, arquitecto municipal en Oviedo, proyectó para Gijón dos importantes obras. Un edificio de viviendas frente a la playa, en Ezcurdia 16, en el que los rostros de mujer de los balcones son su rasgo más característico. El otro es un palacete de la calle Uría donde actualmente está el hospital de la Cruz Roja. 
    Ambas destacan por la belleza de sus fachadas. 
Segunda planta con caras en los arcos, pilastras y modillones, forjados en el balcón y dibujos al ácido en los cristales del montante


Balcón de la primera planta con pilastras y rostro de mujer
Ezcurdia 16
Reflejo de la Cruz Roja 

   De la Guardia, arquitecto y urbanista, diseñó en Oviedo sus edificios más emblemáticos y planeó el trazado urbano del siglo XIX tal y como lo conocemos. En la calle Uría, Fruela, Argüelles, Pelayo, Conde de Toreno.... podemos ver muchas de sus construcciones, el Palacio de la Diputación, el desaparecido y batallado palacio de Concha Heres y muchas otras que le dan su aire cosmopolita. 


   La casa de Ezcurdia 16 está integrada en la manzana que se conoce como el martillo de Capua.  Posee una cuidada fachada repleta de piezas ornamentales.  
Detalle de la figura del primer piso
(Fotografía de Carmen Carriles)

Detalles de la cabeza y el ropaje 

Curiosa posición de las 
volutas y los ropajes 




Modillones centrales del segundo piso. A la derecha 
ménsula y adorno de cornisa










      
   Este edificio fue encargado por José de Cima García y proyectado por Juan Miguel de la Guardia en 1894. Consta de cuatro plantas con viviendas, una buhardilla y un sótano que aisla de la humedad. 
   En la composición de su fachada delantera hay diversos materiales, según el gusto modernista, piedra, madera, hierro, cristal ....
Balcón del segundo piso. A la derecha un adorno vegetal

                                      

   Aparecen también en piedra, grecas, cornisas, ménsulas y molduras.
   En el proyecto hay miradores sólo en las dos primeras plantas y serían de hierro. Se entiende que al estar frente al mar se sustituyeron con el tiempo por los actuales de madera que tienen poco que ver con esta preciosa fachada. 
La parte superior tiene un festón floreado de
azulejos entre piezas de madera  

Los miradores descansan sobre una repisa 
    
  

 La fachada trasera de galerías está orientada a la parte más soleadas y se encuentra muy deteriorada. Da a una ciudadela. 
   El aumento de la población de Gijón como consecuencia del desarrollo industrial del siglo XIX obligó a construir todo tipo de viviendas. Este es uno de los casos en que las viviendas de los trabajadores se instalaban en patios de manzana compartiendo solar con las de la burguesía. 


   En el primer plano de la foto está la ciudadela de Celestino Solar de la calle Capua y detrás las galerías de Ezcurdia 16. Arriba asoma el casetón de la buhardilla.


























    En el Archivo Municipal de Gijón está el proyecto de Juan Miguel de la Guardia, fechado en 1894, en él se ven los miradores del primero y segundo piso  con una  factura que nada tiene que ver con la actual.
    También está el plano del interior en el que se destina un espacio mínimo al aseo. En esta época el agua corriente en las viviendas era poco frecuente.  
  Un detalle interesante en la solicitud de licencia de construcción es la referencia a la ubicación, "frente al balneario La Sultana"


Imágenes de portal con el techo
decorado y con adornos en los muros  
Antigua puerta. El basamento, igual al de
Cruz Roja, imita sillares

El interior de la casa, que estuvo habitada hasta el año 2004, tiene los techos de varias habitaciones decorados con pinturas. También un arco muy bonito que divide una de las habitaciones italianas que dan a la playa y algunas puertas con montante de cristal con dibujo. 
Habitación italiana con arco y techo
 decorado (Foto de Carmen Carriles)



Preciosa pintura y rosetón 
(Foto de Ángel Siero)






Vista desde el interior que muestra el dibujo de la forja
de los balcones, hoy en mal estado (Foto de Ángel Siero)


  

























Dibujo de cristal 






 Indudablemente es una casa que resiste muy bien sus más de 120 años. Ya quedan pocas. Tiene protección oficial para su interior y esperemos que su rehabilitación no se demore. En su fachada ya se anuncian futuras viviendas. ¡Ojalá las veamos pronto!.
     Es otra de las joyas de Gijón que tanto nos gustan. 

    Pasear ante esta casa y las cercanas que forman el martillo de Capua permite volver a otra época. 

sábado, 8 de abril de 2017

La Cruz Roja

   La Cruz Roja de Gijón tiene su sede y hospital en un palacete de 1889 situado en la calle Uría 37. En él todavía se encuentran rastros de la estética arquitectónica y decorativa del cambio de siglo. 
Calle Uría 37. Única fachada completa del palacete. Por la cristalera de la derecha se ve un tramo de otra fachada que se ha respetado 
   Fue proyectado por el arquitecto Juan Miguel de La Guardia como vivienda familiar del industrial gijonés Saturnino Alvargonzález y Pérez de la Sala.
   En su origen era una construcción con tres caras exentas, una a la calle Uría, otra a Adosinda y una tercera hacia el jardín posterior.
Palacete ya convertido en Cruz Roja como se ve en la bola del pilar de la entrada. Fotografía del libro "Historia de la Cruz Roja en Asturias" de M.Ignacio Viejo y Rubén Vega

Palacete original visto desde la calle Uría, en la que 
había numerosos chalets de los que no queda ninguno.
Al fondo la plazuela.
En el año 1948 siendo ya hospital de Cruz Roja se amplía con un pabellón en el jardín. En los 60 se añade una nueva construcción de mayor altura. Obras posteriores van ocultando poco a poco el frente del palacete.

En la última remodelación de los años 90, el arquitecto Ángel Noriega Vazquez, rescata parte de la fachada de la calle Adosinda. Hoy, perfectamente integrada, se puede ver en el vestíbulo del hospital.  

El sótano y la primera planta se mantienen. En la segunda ha desaparecido el mirador y parte de la ornamentación. Hoy se ven los huecos tapiados al ser un área quirúrgica  
   El basamento rasgado en forma de sillares con sus cuatro ventanucos enrejados deja ver claramente el edificio. A la izquierda, un cuerpo de distinto diseño corresponde al portal con un hueco de arco encima y una buhardilla de construcción posterior.
    Este edificio que pasa un poco desapercibido ofrece todavía, pese a las modificaciones, mucho para ver. 
Clave del arco de las ventanas
Clave del arco del portal

Ojo de buey original   
Buhardilla con dos arcos y parteluz de
columna, pilastras laterales con 
volutas y 
frontón curvo.
La desaparecida cubierta de pizarra le daba
un aire afrancesado


Primera planta con ventanas de arco de medio punto, 
con carátulas en las claves, balaustrada y frontón 
Entrada con puertas
montante
 muy elaborados  





















Arcos con cierres de forja que proporcionan luz al portal


Basamento y arco conservados en el vestíbulo

Adorno vegetal en el arco sobre el portal



Cornisa sobre balcones del 
segundo piso



Dentro del edificio, al traspasar el arco entre el actual hospital y el antiguo palacete, hay grandes puertas de madera con montantes que recuerdan el carácter noble de esta casa.




Remates de escayola sobre las puertas 



            














Pero donde se mantiene intacta la obra del arquitecto Juan Miguel de La Guardia es en el interior del portal, un auténtico repertorio de decoración modernista.
Vista general del portal con un historiado
cortaviento
Cariátide a modo de ménsula
bajo el dintel

Techo de molduras con diseño geométrico y muros
con frisos, columnas y entrepaños
Detalle de la abundancia de elementos decorativos modernistas en el zaguán 













Puerta y arcos de la entrada
Zócalo de mármol




















    
    La Cruz Roja, asociación de voluntarios civiles, fue creada en Ginebra en 1863 para asistir a heridos en campaña. Doce países acuerdan un estatuto de neutralidad y protección para sus voluntarios y hospitales, siendo además los únicos autorizados para auxiliar a la sanidad militar en conflictos bélicos. Años después esta asistencia se extiende a las víctimas de catástrofes, epidemias, prisioneros y refugiados y a otros ámbitos de la atención sanitaria. 
    En Asturias se crea la Cruz Roja en 1874. La red asistencial de Gijón interviene en las constantes inundaciones producidas por la ausencia de canalizaciones, en el traslado de heridos, en las epidemias como la del tifus de 1911 y con sus dispensarios como el hospitalillo del Cerro de Santa Catalina o la Casa de Socorro. Transcurridos unos años con muchos altibajos en su funcionamiento, la organización se consolida en 1937. Su creciente participación en la atención hospitalaria obliga a buscar un centro adecuado, razón por la que en 1942 adquiere el palacete de Uría 37, su ubicación definitiva. 

   Para saber más de su  labor en Gijón se puede leer "Historia de la Cruz Roja de Asturias" de Manuel Ignacio Viejo y Rubén Vega García. Una descripción de su trayectoria desde sus comienzos muy bien documentada y que se acompaña de interesantes fotografías. 

  Frente a la fachada de la Cruz Roja hay un banco en el que puede uno sentarse y, simplemente, contemplar las caras de los arcos. Es una idea. El edificio se lo merece.


   Agradezco al director de la Cruz Roja su amabilidad al autorizarme la visita al centro así como las facilidades que me dio para poder conocer y fotografiar la parte más antigua del hospital.