sábado, 13 de enero de 2018

Edificios del Muelle II

   Siguiendo el recorrido por el muelle iniciado en el blog recientemente  nos encontramos ante la casa de un notable naviero vasco, afincado en Gijón, del siglo XIX, Don Óscar Olavarría y Lozano. Un edificio de tres fachadas orientadas a la calle Claudio Alvargonzález, a la Escalera del Muelle y a la calle Óscar Olavarría.   

   Durante décadas fue el inmueble más alto de la zona y su sobresaliente casetón, un excepcional mirador sobre el mar Cantábrico. Se levantó en dos fases. La primera, de la que no hay documentación en el Archivo Municipal, tiene viviendas, despachos, bajos comerciales y almacenes. Años después, en 1883, se amplía con un segundo edificio con entrada independiente pero que mantiene idéntico aspecto exterior, proyectado por José Bolado, Maestro de Obras.
La separación entre la construcción inicial y su ampliación se ve en el entrepaño comprendido entre los tres huecos de la izquierda y el resto 
    El artículo publicado en La Nueva España por Francisco Prendes Quirós sobre Óscar Olavarría permite comprender lo que representó el propietario del edificio en el desarrollo local. 
    Una construcción, dice además, realizada al estilo de otros navieros europeos que tenían su casa, oficina y almacenes frente a los mismos puertos en que fondeaban sus barcos. 
Foto de 1910 aproximadamente. La decoración de bandas horizontales se ven muy bien en el lado de la Escalera al Muelle. Tenía seis miradores de los que se conservan cuatro. Casi la mitad de su altura la ocupaban almacenes y oficinas
Detalle de los huecos de la fachada principal
Balcón de la fachada posterior


Ventanas de la fachada lateral y posterior 
   Dentro de su sobriedad destacan algunos adornos como las molduras decoradas que enmarcan los huecos en las tres fachadas, las grecas entre las plantas, los discos metálicos intercalados, el trabajo de forja o los cristales emplomados. 

       












   Grecas y otros adornos entre los balcones que dan al muelle. 


Fachada principal en la que, entre otros detalles, se ven las repisas que soportan balcones y miradores. Las del entresuelo son de hierro












    La base de los balcones de la entreplanta tienen adornos hacia la calle. Proceden, según el artículo de Prendes Quirós, como el resto de elementos metálicos de la Fundición Kessler, Laviada y Compañía.



Por el lado derecho está la Escalera del Muelle. En Las calles de Gijón. Historia de sus nombres de Luis Miguel Piñera (piedra de toque para obtener información precisa del origen de muchos rincones) leo que en 1899 se conocía como Travesía de la Escalinata entre Abtao (actual Claudio Alvargonzález) y San Juan Bautista (actual Óscar Olavarría). Construida para salvar el desnivel entre estas dos calles tenía poco uso al preferir los vecinos las cuestas sin escalones. 
Fachada lateral vista desde la Escalera del Muelle. Permanece semioculta  debido al edificio colindante

Las iniciales del aldabón corresponden al 
siguiente propietario,  Manuel Hartasánchez,
en cuya familia permaneció hasta la década
de los ochenta del pasado siglo
   La entrada principal esconde un magnífico portal de gran altura con una bóveda de cuarterones policromados. La escalera se va dividiendo en pasillos laterales que comunican las viviendas con el portal posterior, de menor categoría, y permite acceder a la lucera que sobresale del tejado y que proporciona una privilegiada vista sobre el mar. Un portal que es otra de la joyas ocultas de Gijón. 


Un apunte sobre Manuel Hartasánchez Gutiérrez, siguiente propietario del edificio 

Natural de Poo de Llanes, emigró a Cuba donde hizo fortuna. Al retornar a su tierra natal en 1910 se hizo construir en Poo una casa de verano que aún se conserva, La Javariega, sede originaria de FAPAS (Fondo para la Protección de los Animales Salvajes) cuyo fundador fue Roberto Hartasánchez. El arquitecto de esta casona de estilo indiano fue Manuel del Busto Delgado. Es  fácil suponer que el traspaso de la propiedad de Olavarría a Manuel Hartasánchez tendría lugar en la misma época. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario