domingo, 18 de diciembre de 2016

Casa de Nava

  Cimadevilla. Entre sus muchos rincones se encuentra una plazoleta que cierra uno de sus lados con la Casa de Nava. 
Casa de Nava

   Subiendo por la Casa Natal de Jovellanos y dejando a nuestra derecha la capilla de los Remedios llegamos a una pequeña plaza con el nombre de la calle que la cruza, Vizconde del Campo Grande. A la derecha están el antiguo Hospital de Peregrinos (hoy Casa Zabala) y la casa natal del arquitecto Miguel García de la Cruz, a la izquierda, en el subterráneo de una vivienda, las ruinas de la antigua muralla romana protegidas por soportales, y de frente la Casa de Don Pedro Álvarez Nava, más conocida como la Casa de Nava.
Plazoleta del Vizconde del Campo Grande. Enfrente la Casa de Nava
Antiguo Hospital de Peregrinos o de Corraxos (*) para quienes hacían el camino de Santiago por el norte. Siglo XVII. A su lado la Capilla de los Remedios
(*) Según Jovellanos "En Gijón, a los pelegrinos y advenedizos llaman corraxos"

A la izquierda en la planta baja se lee MURALLA ROMANA, en este espacio están los restos de las últimas excavaciones. Detrás se eleva la torre del reloj
 
Restos de muralla romana 

    La Casa de Nava es un edificio cuadrado, con fachadas de huecos simétricos y escasa ornamentación que corresponde al barroco tardío. Un tipo de casona similar a tantas asturianas en las que los elementos más destacables son la balconada frontal, los grandes aleros y el escudo.
    Una construcción austera pero con porte de nobleza. 

 


Puerta principal enmarcada con 
molduras de orejas
Banco de piedra a la entrada
Tiene las esquinas con sillares de arenisca. 
Las ventanas están enrejadas y con marcos de piedra en la planta baja.
Huecos con balcón de forja y marcos de orejas en la planta principal.




















   
  El edificio fue mandado construir por Don Pedro Álvarez de Nava a comienzos del siglo XVIII como vivienda. Tiene un patio central, precedido de un vestíbulo, rodeado de columnas alrededor del que se distribuyen los espacios.

   El escudo familiar está en el centro de la fachada, bajo la cornisa, enmarcado en un lienzo de piedra. Cubierto por un yelmo con plumas.   
















En él se ve una torre bajo una serie de jaqueles. Aunque no se aprecia desde abajo, en la banda superior izquierda hay una inscripción en la que se lee LA VIDA TIENE COMPAS. La otra banda parece ilegible.


Lateral de la calle Rosario adecentado en
1953 cuando pasó a ser Juzgados

Detalle de los sillares




La Casa de Nava tuvo una curiosa historia de aprovechamientos y usos. 
    Después de una primera época como vivienda pasó a utilizarse a partir de 1903 como escuela. Llegó a tener cuatro al mismo tiempo, cada una con su clase, alumnado y maestro. Una municipal, otra nacional, otra perteneciente al Pósito Marítimo para  hijos  de pescadores y otra subvencionada por la Sociedad de Cultura e Higiene de Cimadevilla. En 1945 el edificio se desalojó debido a su alto grado de deterioro.
   En 1953 se habilitó como Juzgados y Magistratura durante casi 30 años.
   En los años 80 la  ocupó  la  Universidad  Popular y después la  Fundación  Municipal de Servicios Sociales.
  En 2005 se cedió al Principado de Asturias. Desde entonces es la sede del Consejo Consultivo.

Aulas de la Universidad  Popular
Guía de Gijón
 (M. Llordén/A. Arias)
Inauguración de los Juzgados. 1953.
Archivo Municipal de Gijón, sección
Imágenes, nº 467 


    La Casa de Nava es un edificio histórico que se encuentra en uno de los rincones de Cimadevilla con más encanto. La fotografía está hecha un miércoles de noviembre a las 7.00 de la tarde. Hay momentos en que se puede disfrutar de absoluta tranquilidad.  

   Para saber un poco más. Julio Somoza cuenta que el escritor del siglo XVIII, Cesáreo Nava Palacio, nació en esta casa. Tradujo del inglés diversas obras. La más famosa "Historia de la vida y viajes del capitán Jaime Cook" de Andrew Kippis, fue editada en Madrid por la Real Imprenta en 1795. También tradujo el Derecho Marítimo y alguna obra en francés. Hoy sus libros están, además de en la Biblioteca de Asturias, entre los fondos bibliográficos de la Biblioteca de El Escorial y del Archivo Nacional.  

    En la publicación del Ayuntamiento de Gijón, "La obra pública municipal en Gijón (1782-2006)" se recoge en un apartado la historia, rehabilitación y plano del edificio. Es un libro muy completo para quienes disfrutamos leyendo y conociendo cosas de nuestra ciudad

sábado, 3 de diciembre de 2016

Relojes en las calles

   Los relojes en las calles y edificios públicos desempeñaron un papel muy importante. Marcaban las horas cuando tener un reloj de pulsera o de bolsillo era un lujo.  
    Aunque su papel se reduce casi al de objeto decorativo se agradece que estén en hora y más aún, que se oigan sus campanadas. Algunos están presentes en la vida de Gijón desde hace más de 100 años. 

    El de La Rula y el de los Jardines de la Reina, según Javier Granda en su libro Natural de Gijón. Parques, jardines y espacios verdes municipales, los compró la Junta de Obras del Puerto hacia 1922 para el Musel (posiblemente el que está frente a la Rula) y para los Jardines de la Reina. Uno se encargó al relojero Goutayer de Gijón y el otro a una relojería de Palencia.        
Reloj de la Rula
                             
Base igual a la de las farolas
 que están en el muelle 
   Ambos tienen columnas acanaladas sobre un pedestal y un pequeño capitel, todo de fundición. Cada uno con dos esferas de números romanos en un tambor con apertura de bisagras y rematado con un pináculo. 
  Las columnas eran las mismas que las utilizadas para las farolas y seguramente procedían de la fundición de la Fábrica de Armas de Oviedo.                           
La esfera se ilumina al atardecer


Reloj de los Jardines de la Reina
Detalle del capitel de la columna y de la parte
inferior de la caja del reloj
Base igual a las farolas de los años 20


   También al lado del mar está el reloj de La Escalerona. Diseñado por el arquitecto José Avelino Díaz Fernández-Omaña, tiene aspecto de faro. En el lado del mar tiene una franja de cristales de pavés que simula la luz de un faro. En la cara opuesta hay un termómetro que también se ilumina. Este reloj y la escalera monumental son de 1933.

El reloj, la torre y el termómetro iluminados al amanecer 


    El reloj de la calle Covadonga se instaló en una de las últimas remodelaciones. Se halla en la confluencia con la plazuela de San Miguel. Tiene una columna igual a la de las farolas actuales y el reloj es de estilo clásico.
     Recuerda al que estuvo en el centro de la plazuela durante 30 años y que procedía de la calle Corrida; al principio de los años 60 del siglo XX cambió nuevamente de ubicación y lo trasladaron al parque de Isabel la Católica dnde todavía se conserva su columna de 1899. 


                



     El edificio del Antiguo Instituto dispone de dos relojes. El principal está en la fachada de la calle Instituto y el otro, bastante escondido, en el patio interior.  
   Los relojes se colocaron en 1891 cuando finalizó la construcción de las dos plantas superiores.
El reloj sobre la cornisa tiene un escudo con el año 1891. Su esfera está enmarcada con adornos vegetales y cubierta de un arco ornamental. 

 Reloj del patio visto desde primer piso. Veleta
y campanil de la fachada principal





 El campanil situado tras el reloj es de 1984. 










    La Casa Consistorial de Gijón es de 1865. Su fachada neoclásica concede un lugar preferente al reloj situado en el centro del semicírculo rematado con una torreta. 
     El mecanismo original se encargó a la casa Niot de París al cumplir los requisitos exigidos, cuerda para treinta horas, esfera transparente y de un metro de diámetro,dando las horas, su repetición, media y cuarto.....el sonido debe ser para un círculo de un radio de un kilómetroCostó 7.718 reales de vellón. 
Bajo el reloj, CASA CONSISTORIAL


Reloj moderno




   El edificio del Banco de Gijón fue construido por Luis Bellido en 1902.
   Está rematado por una cúpula sobre un cuerpo ornamentado rodeando el reloj. 
   Su esfera de números romanos es visible a lo largo de la calle  de los Moros. 

   El Mercado del Sur es una obra de iniciativa privada de 1899.
  Su estructura es de hierro con los muros recubiertos, lo que le da un aspecto más clásico y tradicional. El reloj en la fachada de la plaza del Seis de Agosto conserva el sonido de una campana.
Entrada de la Plaza del Seis de Agosto







    La Gota de Leche tiene en su lado norte una torre de estilo montañés. Bajo su gran alero hay un reloj desde 1927. 
    Fue encargado al taller fundado por Basilio Sobrecueva Miyar, de Corao (Cangas de Onís), que había sido relojero del Palacio Real. Utilizaba la técnica aprendida en Suiza que permitía que el mecanismo de poleas funcionase mucho tiempo sin necesidad de dar cuerda.
      El de los relojeros de Corao es el que aparece en las fotos antiguas. 

    La Caja de Ahorros de Asturias dispone de un edificio en Gijón de los arquitectos Díaz Negrete y José Manuel del Busto. Un reloj en cada lateral da las horas con campanadas audibles desde casi todo el centro urbano. Actualmente da algunas horas con los primeros acordes de Asturias, patria querida


   
    En la ubicación provisional de la Estación ferroviaria de Adif y Feve se colocó un gran  
reloj Festina en la pared de la entrada.
    En la antigua Estación del Norte, hoy Museo del Ferrocarril, había un reloj en el andén que no se conserva. 


   La Torre del reloj se construye en 1989 a semejanza de una anterior demolida en 1909. Se eleva sobre los restos de la antigua muralla romana y está dotada de un reloj en su cara suroeste. 
   Una moderna esfera de números romanos sustituye la del último reloj de la torre de 1842.





     La torre de la Universidad Laboral tiene un reloj en cada una de sus cuatro caras. Las grandes esferas permiten ver la hora desde mucha distancia. Para calcular su tamaño hay que fijarse en la balconada superior e imaginarse a alguien asomado. 
     La torre se terminó de construir alrededor de 1957. 





Reloj de sol de la calle Eleuterio Quintanilla, esquina con Avenida Schultz. En la joyería Coletes, frente a las casas de los maestros está instalado este reloj. La guía que proyecta la sombra parte de la boca del sol.



  
Reloj de sol de la calle Salustio Regueral. Colocado en una esquina de una casa de primeros del siglo XX. Tiene tres caras que miran al mediodía, oriente y occidente, cada una con su numeración.  



    Reloj de sol del Rinconín. La sombra que proyecta quien se sube al pedestal es la que
determina la hora. Hay que colocarse sobre la marca del mes correspondiente.
    En el pedestal hay una placa con las coordenadas de situación.







     La relación de todos estos relojes es una colaboración para el blog de Javier García, un amigo para el que también "mirar es un buen pasatiempo".

   Seguramente que en las aldeas y parroquias de alrededor hay muchos en iglesias, torres y casas. Para otra ocasión. 
    De momento, sigamos mirando su hora y disfrutando de las campanadas que aún suenan.