domingo, 3 de julio de 2016

Universidad Laboral

   A 4 kilómetros de Gijón se encuentra la Universidad Laboral, un monumental complejo educativo construido entre 1948 y 1957. La idea inicial fue hacer un orfanato minero en una época en que Asturias tenía casi 52.000 trabajadores en las minas y los frecuentes accidentes laborales dejaban muchas familias desprotegidas. Finalmente se destinó a Universidad Laboral y empezó su labor docente en 1957 pese a no estar terminada. 

Vista posterior desde la antigua granja, hoy sede de la UNED
   La obra la concibe el arquitecto Luis Moya Blanco como una ciudad con edificios alrededor de la plaza mayor. Así se construyen en torno al gran patio central el bloque de aulas, el del internado y comedores, la iglesia, los talleres, el teatro, el convento de las clarisas, encargadas de las cocinas, lavandería y enfermería, la residencia de los jesuitas, encargados del internado, la gestión y la docencia, y las instalaciones deportivas que rodean los edificios. También contaba con dos granjas agropecuarias. Una al lado de los campos de futbol y otra en la Llorea. La explotación de ambas debería haber abastecido el centro y proporcionado recursos económicos para su mantenimiento.

Patio central con el teatro a la derecha y la iglesia y la torre al fondo

      Llegó a albergar a unos 1000 alumnos, hijos de trabajadores manuales, en régimen de internado procedentes de Asturias y otras provincias. Cursaban estudios de capacitación técnica, de grado medio y superior, sobre todo de fabricación mecánica. Perteneció al ministerio de Trabajo hasta que en 1979 pasa al de Educación convirtiéndose en centro de enseñanza media y de formación profesional. Actualmente lo ocupan Centros Universitarios, Conservatorio de Música, Centro de Arte Dramático, Centros de F.P. y otros organismos. 


Uno de los patios interiores en que se aprecia la originalidad de la estructura 
   En la Universidad Laboral destacan sus dimensiones, los 117 metros de su torre, el tamaño de su patio interior de 150x50 metros, sus grandes huecos y amplios pasillos, el teatro con magnífica acústica, la iglesia con su enorme cúpula elíptica, los materiales de construcción que fueron obra de canteros, y, sobre todo, su inmensidad con una distribución de patios interiores que recuerda a El Escorial. 


Galería de columnas corintias en un lateral
de la iglesia

Vista de las cubiertas de la entrada a la
zona de talleres 




 Toda ella está construida con piedra y mampostería y trabajada por canteros gallegos. Predomina el estilo clásico en exteriores y formas originales e innovadoras en el interior. 










Pasillos de aulas

Convento y huerto de las clarisas, hoy Televisión autonómica, con campos de futbol
 y la UNED al fondo. Vista desde la torre 

Torre de 117 metros con dos terrazas



                    Detalles de los pasillos, escaleras y aprovechamiento de la luz natural


Cúpula elíptica de la iglesia con ejes de 38 y 24 mts. 


Entrada al Centro Integrado de Formación Profesional 




  La Universidad Laboral ofrece desde cualquier ángulo una vista diferente. Los recorridos alrededor del edificio principal, por los talleres,  la antigua granja (UNED), o los campos de deportes, siempre resultan un paseo interesante. 







Jardines entre el edificio principal y la zona de deportes. Estas zonas ajardinadas y los espacios y patios de alrededor mantienen la configuración original

Pasillo con dos alturas en el Centro de F.P. 

Remate de barandilla


Una de las muchas escaleras en curva y ventanas
circulares



   Aunque los años de abandono institucional  de la Universidad Laboral hayan hecho necesaria una reforma importante, basta con fijarse un poco para comprobar la solidez de sus estructuras y materiales. Fue hecha para durar y lo ha conseguido.

Entrada principal por el atrio corintio. La cubierta acristalada se colocó en la reforma 
Cartel informativo situado en el paso hacia la cafetería junto al estanque. 

Vista de la fachada oeste desde Somió. Como fondo la parroquia de Cabueñes
  Cada vez que voy a la Universidad descubro algo diferente. Siempre encuentro zonas vacías, silenciosas, rodeadas de naturaleza, espacios donde la vista se aleja y rincones desconocidos. En verano las cafeterías, restaurante y terraza están abiertas y si se elige bien la hora el lugar es muy especial.   
  No puede faltar una vuelta alrededor del patio central mirando todo lo que nos rodea, ventanas, balcones, fachadas, torres, cerámicas, puertas, estatuas, hornacinas, patios y demás elementos que el impecable trabajo del arquitecto Luis Moya Blanco nos dejó.   
   
  También es muy recomendable la subida a la torre. Proporciona una perfecta visión del conjunto y se disfruta de un panorama único.    
  Es un lugar que me gusta mucho y siempre que estoy con gente de fuera aprovecho para mostrarlo. Nunca decepciona y siempre asombra. Hay muchísimo para mirar.   

1 comentario:

  1. Tienes razón cada vez que la visitas encuentras un ángulo nuevo o un detalle desapercibido.

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