domingo, 15 de octubre de 2017

El Muelle

    Desde que el cerro de Santa Catalina por su ladera oeste está poblada por gentes de mar su orilla costera ha sido abrigo y refugio de embarcaciones. 
    Con el paso de los siglos este pequeño muelle con paredones de escasa solidez no ha cesado de protegerse con muros, espigones y escolleras, destruidos una y otra vez por los temporales y embates marinos. 
Dársena antigua, actualmente parte del puerto deportivo. Al fondo edificio que fue Aduana en el siglo XIX, Rula (lonja de pescado) en el XX y Servicios de la Autoridad Portuaria en el XXI
Cartografía Histórica de Gijón, 1998. Fundación Municipal de Cultura, Educación y UP, Ayuntamiento de Gijón. La pequeña villa agrupada al oeste del cerro aparece con su dársena. Los arenales de los lados serán, un siglo más tarde, la playa de San Lorenzo a la izquierda y la playa de Pando a la derecha. Ésta última sucumbirá ante la expansión del muelle y el desarrollo industrial del oeste  
Dársena. A la derecha el paseo del muelle y la rampa de la Colegiata, al fondo la rampa de la Rula
   Julio Somoza da cuenta de la batalla contra el mar en Cosiquines de la mio quintana durante los siglos XVIII-XIX y deja una minuciosa reseña de obras y destrozos del muelle local. Una de estas obras fue la construcción entre 1860  1870 del dique de Lequerica, llamado Dique de Santa Catalina, con el que se consiguió de una vez por todas proteger el puerto.
   También en estos años se levanta a instancias de Anselmo Cifuentes, fundador de La Industria, más conocida como Fábrica de Cristales, un pequeño dique sobre arcadas frente al de Lequerica que cobijaría el muelle Victoria o Muellín.
Cartografía Histórica de Gijón, 1998. En el plano se ve la dársena y el dique de Santa Catalina que arranca de la Atalaya y que como rompeolas defendía el muelle de Gijón 
Dique de Santa Catalina, rompeolas o Punta Liquerique desde la Rula

El antepuerto visto desde lo alto del dique de Santa Catalina. Uno de los mejores paseos en cualquier época y hora del año es el del rompeolas en dirección a la Punta Liquerique
Espigón con arcadas que constuye Anselmo Cifuentes y que separa el antepuerto y la dársena. Sobre él la Rula donde descargaban los pesqueros. Desde los años 80 del siglo XX se descarga y se rula en el puerto exterior de El Musel 
    Durante todo el siglo XIX y primera parte del XX el muelle fue el núcleo de la importación y exportación de la industria regional. De aquí salía el carbón que llegaba en tren desde las cuencas mineras, se cargaban los cañones y artillería pesada de la fábrica de Trubia para las colonias, se exportaban los productos agrícolas y manufacturados como manzana, avellana, sidra, tabaco, jabón, vidrio... en dirección a Europa y América, se descargaba la madera traída de Galicia para el entibado de las minas, construcción y manufactura maderera y un largo etcétera de mercancías que entraban y salían por el mar.
   Avanzado el siglo XIX el tráfico marítimo era de tal magnitud que las posibilidades del muelle local como puerto de Asturias resultaban claramente insuficientes. 
   Ante la creciente necesidad de ampliación portuaria se concede licencia en 1878 a la Sociedad de Fomento de Gijón para la explotación de la parte occidental del muelle, es decir, la playa de Pando.  

Playa de Pando con la caseta real al fondo en 1858, año de la visita de Isabel II a la ciudad. Por entonces no se utilizaba la playa de San Lorenzo al ser mar abierto y más peligrosa que este recogido arenal. Tras el paredón asoman los mástiles de los muchos barcos que ya colapsaban la dársena. También se ve la Tabacalera, la Colegiata, la vieja Torre del Reloj y, a la derecha, la torre de San Pedro
Cartografía Histórica de Gijón. En el plano se ven las nuevas construcciones del puerto local, el dique de Fomento, el espigón central y, sobre todo, la total ocupación del arenal oeste por indutrias, talleres, astilleros y todo tipo de instalación fabril 
     Esta nueva obra para el aprovechaminento portuario dará lugar a un aumento notable del transporte marítimo, tanto de mercancías como de pasajeros. 
     Se autoriza a esta empresa el relleno de la zona situada en la rompiente de la playa de Pando. Aquí se construirán un largo dique en curva que hoy identificamos por estar su extremo ocupado por Talasoponiente y un espigón central donde se instalarán almacenes, dependencias portuarias y muelles de carga y descarga. Aparecerán dos nuevas dársenas, la de Fomento y la del Fomentín.
Muelle del Mar de Pando o Fomentín
Muelle de Fomento. Al fondo se ve el dique que hoy cierra parte de la playa de Poniente y sobre el que se construyó el  balneario de Talasoponiente
En esta fotografía tomada desde las escaleras de la Comandancia de Marina se ven los extremos de casi todos los espigones. A la derecha el que cierra la dársena y detrás el de arcadas del Muellín. A la izquierda el espigón de la dársena antigua, el del Fomentín y al fondo el extremo del dique de Fomento. Un poco más lejos aparece la escollera de la playa de Poniente
El espigón entre la dársena y el Fomentín era el muelle del carbón al que llegaban las vagonetas desde el Ferrocarril de Langreo. Aquí estaban los drops que eran unos castilletes de madera en los que entraban los vagones, avanzaban hasta situarse sobre los barcos y descargaban desde la altura 
   Todos estos muelles mantuvieron una intensa actividad humana y empresarial paralela a la transformación económica de Asturias hasta bien entrado el siglo XX. El enorme ajetreo portuario de barcos, mercancias y pasajeros durante dos siglos trajo a Gijón la presencia de casi cuarenta empresas consignatarias de buques que gestionaban los trámites aduaneros, control de cargas y descargas, flete de barcos, permisos de atraque, asistencia al pasaje y tripulaciones, repostaje y toda la actividad terrestre de las navieras. 

   Los paseos por esta parte de Gijón para cualquier persona observadora sorprenden una y otra vez con los rastros que la intensa vida portuaria dejó.



       CAÑONES


   Los más fáciles de ver son los cañones utilizados como bolardos de amarre. Los hay de diferentes tipos y se usaban por cualquiera de sus extremos. 


Casa de las Piezas. En la placa dice: "Cañón
del S.XVIII, cedido por la Autoridad Portuaria
de Gijón, utilizado como bolardo en el Dique de
Sta. Catalina desde 1864 hasta 1997"

Extremo del Dique de Santa Catalina, cerca de la Punta Liquerique, donde estaba la grúa de carga y descarga de los cañones  de la Fábrica de Trubia. Aneriormente a su carga se probaban en el Cerro de Santa Catalina 
Dique de Santa Catalina y grúa para 
los cañones




   Los cañones para el amarre de los barcos se pueden ver a lo largo del paseo desde Liquerique hasta el fondo del espigón de la dársena. Hay casi 25. 

     En Liquerique, en las rampas, frente a la Casa de Prácticos, en los espigones de la Rula y de la Dársena.... También se conservan partes de otros incrustadas en el suelo. 


                                                                                                                                                   NORAYS 

     Se conoce como noray al poste de hierro fundido que anclado al suelo en el borde de los muelles sirve para atar las cuerdas y calabrotes que sujetan los barcos atracados. Entre los marineros se conocían como morrones. Así los llaman Dionisio Viña o Victor Labrada.
    Muchos de los que se consevan en el muelle tienen grabado el nombre de la fundición de la que proceden. Se conservan cerca de una treintena sin contar los de Fomento.
Tres morrones o norays frente a la Junta de Obras del Puerto. Se observa cómo la pieza penetra en profundidad. La parte invisible entra tierra adentro para que su agarre al suelo le permita soportar los tirones de los barcos. Detrás se ve una escala vertical que no va encastrada como las antiguas. También está la proa de una lancha instalada como un balcón sobre el mar y que tiene gran aceptación como marco fotográfico estilo Titanic


Sello de la Fundición Laviada y Cia., fábrica
 que tuvo su actividad en la Avda. de Potugal
hasta la segunda mitad del siglo XX. 
A la izquierda un noray con una cadena para 
uso de lanchas que no atracan en los pantalanes 




Sello de Cifuentes & Stoldtz y Cía. Fundición 
creada en 1866 en la plaza del 6 de agosto,
en 1877 pasa al Natahoyo y en 1940 se une a 
los Astilleros de Duro Felguera. 
A la derecha una serie de norays de la 
misma fundición frente a la dársena antigua 























                                                     
                                                      BOLARDOS DE FOMENTO 

    Los bolardos de los muelles de Fomento llevan grabada la marca de la empresa. Se encuentran en el dique curvo, detrás de Motonaútica y junto a Talasoponiente.



A la izquierda un noray de 1884 y a la
derecha de 1883 

Extremo del Dique de Fomento. Un noray de forma clásica y un bolardo de Fomento con las letras gastadas

                                                   OTROS RESTOS PORTUARIOS

   El cambio de usos y las continuas obras del muelle han hecho desaparecer casi todo vestigio de puerto de mercancías y de puerto pesquero. Pero fue su conversión en puerto deportivo lo que definitivamente sepultó casi toda huella de su vida anterior.

   No obstante, quienes curiosean, toman el sol, vigilan las mareas, se paran a ver el movimiento de las embarcaciones y lo hacen mirando alrededor tropiezan con señales que nos dan pistas del pasado.
Dos grandes mojones y dos cañones de amarre. Espigón de la dársena antigua



Saliente que conserva muescas de 
carriles. Aquí se descargaba y cargaba 
el carbón. Fomentín  

Extremo circular de los raíles por los que 
iba y venía una grúa. Aquí giraba para el 
cambio de sentido. Liquerique.
Derecha, aros de alguna máquina de las 
que poblaron el muelle. Liquerique 





















Escalera antigua y argolla. Muellín



Argolla grande. Rampa de 
la rula















Argollas de amarre para el atraque de los pesqueros que descargaban.  Dique posterior de la Rula
Maderas encajadas en los huecos
que se dejan entre sillares para
obras y añadidos posteriores



Restos de maderas . Muelle Victoria o
Muellín

















Escalera encastrada. Liquerique

Hueco dejado por una escalera. Dársena




















      Esta entrada se fue haciendo a partir de una fotografía que me envió Rufo, un avistador de aves de paso que echa horas en la playa junto a César, otro ojeador de gaviotas anilladas.  Gracias desde aquí a Rufino por el bolardo de Fomento. 

   Me auxiliaron como siempre los grandes de la historia local, Julio Somoza, Rendueles Llanos, Bonet, Labrada.... Y con las fotos, la recopilación de Juanele y mi propia cámara.
También utilicé una de las estupendas obras de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular que durante dos décadas nos proporcionó publicaciones muy interesantes. En el año 1998 fue un almanaque con láminas de la Cartografía Histórica de Gijón. Una joya que utilizo con frecuencia.  

     Mientras componía la entrada fui muchas veces al muelle a mirar y rastrear. Casi siempre hay nuevos hallazgos y si no, solo por el placer de disfrutar del color de este magnífico otoño, merece la pena el paseo.
     Os lo recomiendo. Seguro que encontráis más señales.

2 comentarios:

  1. ¡Buenísimo!, te vas a convertir no solo en la historiadora, sino también en la geógrafa de la ciudad. ¡Que falta harían tus reportajes en los Institutos!. Supongo tendrás "Gijón industrialización y crecimiento urbano" de Ramón Alvargonzález, fue del primero del que aprendimos a ver la ciudad de otra manera. Fuerte abrazo y mucho ánimo para seguir.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por la visita, Belén. Miraré el libro de Ramón Alvargonzález que me dices. Siempre se aprenden cosas interesantes. Un abrazo.

    ResponderEliminar