lunes, 18 de julio de 2016

Escuela de Hostelería

    La actual Escuela de Hostelería fue anteriormente cuartel de la Policía Nacional, pero lo que mucha gente ignora es que esta construcción con trazas mudéjares, fue primero convento de las Madres Reparadoras.

    Cuando a comienzos del siglo XX el Paseo de Begoña  era un espacio social y de ocio, este solar estaba ocupado por el pabellón del Casino, obra de Manuel del Busto y Miguel García de la Cruz . 

Escuela de Hostelería. Antiguo convento de las Madres reparadoras
   Sólo 6 o 7 años después, en 1911, García de la Cruz convierte este  lugar en convento para las Madres Reparadoras. Desconozco el tiempo que estuvo ocupado por esta orden asistencial pero todo parece indicar que no demasiado. En la década de los 30 ya se utilizaba como cuartel de policía.

Detalle de la fachada donde se ve cómo era su estructura original. 
    Es la combinación de ladrillo visto y piedra lo que nos recuerda el arte mudéjar. También el remate en forma de almenas nos lleva a antiguos conventos-fortaleza.  

Ventana del piso inferior
Puerta lateral


   En la rehabilitación para convertirlo en Escuela de Hostelería se conservó sólo la fachada. Se volvió a diseñar el edificio con un patio central alrededor del que se organiza toda la enseñanza y práctica profesional. También fue necesario unirlo al edificio colindante.   


Edificio que junto al antiguo convento 
forma la Escuela de Hostelería
   
   Dicho edificio tiene la fachada clásica de mirador central y balcones a los lados. El recrecido a partir de la cornisa del tercero es posterior y la planta acristalada se hizo para la Escuela de Hostelería. 




Detalle de las almenas
                                                            
Arcos de acceso en la primera planta
Puerta interior principal del edificio

   Lo mejor para conocer la Escuela de Hostelería es reservar mesa el día que el comedor se abre al público. Excelente comida y servicio de futuros profesionales y, con suerte, mesa en el espléndido patio central.   






       
   El patio central de forma octogonal tiene corredores que se comunican con otras dependencias a través de arcos de medio punto. 
   Son muy originales los balcones transparentes formados por semicírculos bordeados por metal entre las columnas y que, junto con la cúpula acristalada, proporcionan gran cantidad de luz al interior.

    El paseo de Begoña cumplió su cometido durante más de un siglo. Aun hoy en días soleados resulta acogedor con sus bancos, árboles, jardines y sombras. Este rincón del antiguo convento me atrae por su sobriedad y su suave tono naranja. 


  
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